miércoles, 10 de septiembre de 2014

Día del Maestro

Mañana en la Argentina se celebra a los maestros, fecha en la que Domingo Faustino Sarmiento pasó a la inmortalidad, o fue a rendir cuentas. Depende de quien escriba la historia.

Tengo ganas de recordar a la señorita Marta. Ella fue mi maestra desde primer a sexto grado, en séptimo no, porque la nombraron Vice Directora. También mi maestra de Pre Escolar se llamaba Marta. Y mi Mamá. ¡Las Martas han sido madres fundadoras de mi personalidad! Se la dejo picando a mis amigos psicoanalistas.

¿Qué recuerdo de la señorita Marta? Todo, el tono de su voz, su mirada, su manera de caminar. ¡Y lo trabajadora que era!

Todos los días había tarea para hacer, y todos los días pasaba banco por banco mirando los cuadernos, dando recomendaciones, felicitaciones y algún reto también, mientras en el pizarrón corregíamos los deberes.

Me enseño a leer y escribir. De su mano conocí a los padres de la Patria, la tierra en la que nací y el respeto por lo importante. Me abrió la ventana del conocimiento. También nos hablaba de Dios, aunque poco, escuela pública la mía. A la distancia la veo hablándonos con la urgencia de una madre que sabe que los pibes crecen y se van del nido pronto.

Un día nos recomendó que comenzáramos a leer los diarios. Sigue siendo un mandato de mi vida.

Después que dejé la escuela nunca la volví a ver. Se ve que salí corriendo muy rápido buscando mi destino. Hace unos cuantos años encontré su nombre en los obituarios de La Capital. Se había ido.

Hoy, con el aplomo que da el tiempo caminado, me reconozco su alumno, su discípulo.

Por eso, señorita Marta, feliz día del Maestro!

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