Acabo de cumplir con una de las pocas instituciones que quedan en pie, ir a votar. Quizás, como dicen los anarcos - no confundir con los narcos - si sirviera para algo estaría prohibido.
De todos modos, es una de las pocas cosas aun respetables que tiene esta democracia berreta y sin república que nos hemos sabido conseguir entre todos.
No señora, no es sólo mérito suyo. Todos (y todas) hemos trabajado afanosamente para esto. Es cierto, que algunos han afanado más que otros. Este sí, es su mérito.
Mientras volvía para casa, me acordé de este muy viejo tema que cantaba Mercedes Sosa, para mejor en una versión hecha en La Habana en 1974.
En fin, todavía soñamos despertar de la pesadilla.
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