sábado, 11 de junio de 2016

Recuerdos de cine

He tenido la dichosa oportunidad de ver mucho y buen cine. Particularmente recuerdo la época de la secundaria, como no me gustaba ir a bailar, casi siempre que había algo de dinero iba al cine con los amigos de aquellos años.
 
En el cine Micro Anteón, de calle Sarmiento, y en el otro que ahora es la sala Pau Casals, calle Entre Rios, te dejaban entrar a ver las pelis prohibidas para menores. Una especie de resistencia a la censura.
 
Esto nos permitió ver grandes películas que por mostrar medio culo, eras catalogadas como "prohibidas para menores de 18". En otras salas te sacaban cagando si eras menor.
 
Hubo iba siempre la ilusión de ver una orgía, y creo que nunca pasamos de un cuarto de teta o un besito de ocho segundos.
 
Seguramente algún coronel estaba convencido que el futuro de la patria dependía de esto.
 
En fin, pasaron muchos años y tengo ganas de recordar algunas cosas.
 
Hoy quiero empezar con una escena de altísimo contenido erótico que causó mucho revuelo y que hizo que millones de hombre fuéramos a ver ese bodrio mayúsculo que fue "Nueve Semanas y Media".
 
Lo único rescatable, con el fondo musical de Joe Cocker.
 
Caballeros, volvamos a verla con el mismo entusiasmo, aunque ahora sabemos que no se ve un carajo.
 
 

miércoles, 25 de mayo de 2016

MI ORACION POR LA PATRIA

Tata todo misericordioso,
yo que soy uno de los herederos
del sueño de aquellos criollos y gringos,...
vengo a pedirte ayuda.


En la tierra que nos regalaste
de la que "mana leche y miel",
a pesar del trabajo y la sangre entregados,
no hemos cosechado ni paz ni justicia.

La bandera poncho no cobija a todos,
las vaquitas siguen ajenas,
muchos brazos caídos,
mucho hermano sin futuro.

Vengo a pedirte una nueva revolución,
que Jesús sea nuestro caudillo,
que su palabra de amor y verdad
sea la nueva constitución.

Envía Tata, tu Santo Espíritu,
para que un nuevo soplo
quite la cizana de nuestro trigo,
quite la miseria, la corrrupción, la mentira.

Doña María, te pido que tus
maternales brazos sigan
conteniendo a los más necesitados,
y que urjas otro milagro como en Caná.

Amén.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Boca 0 - Central 2, o la moral reversible.

Tanta lágrima, tanta queja, tanta invocación a la justicia, finalmente me han puesto a pensar. 

¿Cómo me sentiría si mi Boquita hubiera perdido, con dos goles dudosos o directamente ilégitimos? Seguramente estaría a las puteadas y muy caliente denunciando la confabulación de Central y Scioli para cagarle la vida a Macri y a Boca. 

(Una pequeña digresión: el partido lo presencié en la cancha, así que la transmisión televisiva la ví al otro día. No puedo creer lo que escuché. Estoy convencido que estos imbéciles de relatores y comentaristas tenían en la cabeza que cada vez que hacían un comentario eran parte de la campaña contra Macri. Todo lo de Central maravilloso, todo lo de Boca horrible, ¡cuánta mierda!).

Volvamos al tema.Tengo a mi favor que cuando mi equipo fue eliminado de la Libertadores por el delincuente que le tiró gas pimienta a las gallinas, yo estuve de acuerdo con  la sanción. Es más creo que tendría que haber sido mucho más grave. Soy de Boca, no hincha de la barra. Y es claro que mientras el fútbol esté manejado por estos personajes, se seguirá matando el juego para que quede sólo el negocio. Negocio para pocos, que muchos aplauden.

Esta insignificancia, que es un partido de fútbol, pone de relieve, por si hiciera falta, nuestro fracaso como sociedad. 

¿Exagero?. Ojalá esté profundamente equivocado, pero creo que no.

Se ha internalizado como un mandamiento que no importa el bien como valor ni como una guía de los comportamientos deseables. Está bien lo que me beneficia y lo que me perjudica está mal. ¿Y no es así acaso? Sí, pero a cambio de que este juicio sea valedero para todos (y todas) en todo (y toda) momento. Parecería que no es posible.

Una sociedad a la que le da lo mismo el bien que el mal, está condenada a ser gobernada por dictadores, que le terminarán diciendo qué está bien y qué está mal, qué hay que hacer y qué no, quiénes son los buenos y quienes los malos, y que con seis pesos por día se puede comer (agregar la inflación del Indec, tres pesos más). Se llama relato y esto ocurre en la Argentina de hoy.

Si el árbitro es un villano porque me cagó mal, también era un villano cuando me benefició cagando a mi rival. Me asusta y mucho que esto no se vea así.

Dos vídeos: en uno en el que se ve como el super villano era un super héroe, dedicado a mis amigos "sina" que están muy apenados. En el otro, están las lamentables explicaciones (?) de Arruabarrena después de la eliminación de Boca en la Libertadores.








Moral reversible. 

De un lado está el bien, del otro el mal. El criterio, como se me canta el culo. 

Pero no se olviden que esto se complementa con la ley del gallinero. En esta, a Central le tocó el palo de abajo.