¿Cuándo se da cuenta uno que una persona se ha convertido en amigo, o más intrigante aun, cómo te das cuenta que ha dejado de serlo? ¿Existe la desamistad?
A lo largo de mi vida he compartido camino con algunos que fueron imprescindibles, pero en los recodos nos fuimos perdiendo, casi sin darnos cuenta. Y en los mismos recodos hubo nuevos encuentros.
Pero no desaparecen, quedan los recuerdos de las risas y las lágrimas, de la aventura y del aburrimiento, queda como la semilla que espera su momento. Me ha pasado reencontrarme con uno con el que estuvimos años y años sin vernos. Dos cruces de mirada y estaba todo de nuevo, como siempre, como si el tiempo y la distancia sólo fueran palabras.
En otros casos se hace tan entrañable como si hubieras compartido la misma teta. De tanto andar, de tanto acompañarse, se terminó mezclando la sangre.
Es un lazo mágico, poco explicable, y me da la sensación que es parte de uno sin que uno se de cuenta. Son como pedazos tuyos que andan por ahí esperando el reencuentro. Y vos sos pedazo de otro al que también andás buscando. ¡Qué fiesta cada reunión de los pedacitos!
Encontré esta poesía de Antoine De Saint-Exupéry que dice más o menos lo mismo que yo, pero mejor y más lindo.
Amigo mío,
tengo tanta necesidad de tu amistad.
Tengo sed de un compañero que respete en mí,
por encima de los litigios de la razón,
el peregrino de aquel fuego.
A veces tengo necesidad de gustar por adelantado el calor prometido,
y descansar, más allá de mí mismo,
en esa cita que será la nuestra.
Hallo la paz.
Más allá de mis palabras torpes,
más allá de los razonamientos que me pueden engañar,
tú consideras en mí, simplemente al Hombre,
tú honras en mí al embajador de creencias,
de costumbres, de amores particulares.
Si difiero de ti, lejos de menoscabarte te engrandezco.
Me interrogas como se interroga al viajero,
Yo, que como todos, experimento la necesidad de ser reconocido,
me siento puro en ti y voy hacia ti.
Tengo necesidad de ir allí donde soy puro.
Jamás han sido mis fórmulas ni mis andanzas
las que te informaron acerca de lo que soy,
sino que la aceptación de quien soy te ha hecho
necesariamente indulgente para con esas andanzas y esas fórmulas.
tengo tanta necesidad de tu amistad.
Tengo sed de un compañero que respete en mí,
por encima de los litigios de la razón,
el peregrino de aquel fuego.
A veces tengo necesidad de gustar por adelantado el calor prometido,
y descansar, más allá de mí mismo,
en esa cita que será la nuestra.
Hallo la paz.
Más allá de mis palabras torpes,
más allá de los razonamientos que me pueden engañar,
tú consideras en mí, simplemente al Hombre,
tú honras en mí al embajador de creencias,
de costumbres, de amores particulares.
Si difiero de ti, lejos de menoscabarte te engrandezco.
Me interrogas como se interroga al viajero,
Yo, que como todos, experimento la necesidad de ser reconocido,
me siento puro en ti y voy hacia ti.
Tengo necesidad de ir allí donde soy puro.
Jamás han sido mis fórmulas ni mis andanzas
las que te informaron acerca de lo que soy,
sino que la aceptación de quien soy te ha hecho
necesariamente indulgente para con esas andanzas y esas fórmulas.
Te estoy agradecido porque me recibes tal como soy.
¿Qué he de hacer con un amigo que me juzga?
Si todavía combato, combatiré un poco por ti.
Tengo necesidad de ti. Tengo necesidad de ayudarte a vivir.
¿Qué he de hacer con un amigo que me juzga?
Si todavía combato, combatiré un poco por ti.
Tengo necesidad de ti. Tengo necesidad de ayudarte a vivir.
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