sábado, 29 de agosto de 2015

Soy minoría

Por allá en el 83, con mis muy felices 19 años y en los albores de la vuelta a la democracia, me acuerdo que me gustaba hostigar a mis amigos diciéndoles que yo pertenecía a las tres indudables mayorías de la Argentina: católico, peronista e hincha de Boca.

¡La puta que lo parió que lejos que estoy de esas mayorías!

A excepción de mi amado Boquita, que seguimos siendo la mitad más uno,  el resto se fue a la mierda.

Los católicos se cuentan con los dedos de una mano, y tengo mis serias dudas que yo figure en esa lista. No al menos como militaba en aquellos años. Aunque debo decir que a los seguidores de Jesús nos viene mucho mejor una la idea de la insignificancia y la pobreza. Cuando somos muchos nos dejamos arrastrar por el poder y ahí la cagamos. Son los famosos genes de Constantino que quedaron en nuestra casa. Jesús no tiene nada que ver con eso. Pero esto es harina de otro costal. Por ahora me quedo conque el modo de vivir "católico" ya no expresa a nuestro pueblo. Ha sido reemplazado por el secularismo. Si les interesa pueden leer a Juan Pablo II (que no es santo de mi devoción) pero que en su tiempo hablaba mucho de esto.

¿Que pasó con el peronismo? ¿No sigue siendo mayoría y gobierno? Y sí. Desde el 83 ha gobernado como 25 años. Pero yo ya no tengo esta sintonía. Todavía cuando veo los discursos del Viejo y sus plazas llenas del pobrerío me emociono. Fui peronista de Perón.

Dejé el peronismo cuando el Sultán de Anillaco firmó los indultos. Le banqué la alianza con la derecha económica pero perdonar asesinos irredentos no. Y miles nos fuimos a todos esos engendros frentes grandes, alianzas dudosas y otras linduras. La mayoría volvió y se hizo K. Yo no pude, y lo pensé, pero no pude. No me gusta que maten, tampoco que mientan ni que roben.

Y así me fui quedando solito. Esta democracia sin república va camino a una módica dictadura de ladrones y oportunistas. Cuando digo dictadura no comparo con Videla, no soy tan pelotudo. Sino que me refiero a ese cada vez más extendido relato oficial según el cual los que pensamos distinto o no estamos de acuerdo somos infames traidores de la patria. Ni siquiera son originales todas las dictaduras, las feroces y las blanditas, abominaron del que piensa fuera del pensamiento único. 

Pero cuando entré al cuarto oscuro, tanto en las provinciales como a las nacionales, no encontré mis sueños y esperanzas. Mucho garabato, nada de república. Y me tapé la nariz y manotié papeles que me dan vergüenza. No tengo quien me exprese. Apenas la loquísima Lilita cuando repite como un mantra que necesitamos un nuevo pacto republicano. Más minoría imposible.

Gane quien gane, yo quedo enfrente. Con más o menos asco, pero enfrente.

Así que como buena e insignificante minoría electoral me dedicaré a gritarles a todos que está mal matar, robar, mentir y cagar a los pobres. Es el muy humilde rol que me ha quedado. Mientras todos aplauden y se babean con el poder, un grupete de caras de braguetas estaremos allí para taladrarles la cabeza.

Ser minoría tiene una ventaja: dentro de unos años voy a poner más cara de forro que la que ya tengo y les diré: les avisé.

Y en el día del abogado, finalizo con una frase de me amado Don Manuel Belgrano:

Me hierve la sangre, al observar tanto obstáculo, tantas dificultades que se vencerían rápidamente si hubiera un poco de interés por La Patria.





viernes, 17 de julio de 2015

¡La Cucaracha!



 
 
«La cucaracha» es una canción folclórica tradicional de origen español, que posteriormente fue popularizada en México durante la revolución mexicana.  Se trata de un corrido español con letra haciendo alusión al enfrentamiento entre españoles y moros. Se cree que la canción es posiblemente de procedencia andaluza.
Fue una de las canciones que mayor popularidad adquirió durante la revolución mexicana, la cual era además la favorita de los «villistas», aunque su aparición en México es anterior a la intervención francesa.
En Monterrey, donde resurgió y fue adoptada por las tropas que luego la extenderían al ejército de Pancho Villa, llegó a transformarse en himno de guerra contra Victoriano Huerta, del que se dice era muy bebedor de coñac y fumador de marihuana
No tiene una letra particular, sino que siempre son adaptaciones a la época y al lugar. Uno de los estribillos más populares de la versión mexicana dice:
La cucaracha, la cucaracha
ya no quiere caminar;
porque le falta, porque le falta
marihuana que fumar.
En la mayoría de países de habla hispana a fin de evitar hacer alusión a la planta de cannabis se suele, con bastante frecuencia, cambiar la última estrofa por una que dice: la patita de atrás.
Una de las variopintas leyendas sobre el origen de la canción en México cuenta que, cuando Pancho Villa viajaba junto con sus guardias en un Ford T, dado que sus brazos y piernas sobresalían por todas direcciones, se decía que el vehículo parecía una cucaracha. Por ello, algunos versos de «La cucaracha» hacen referencia a la pandilla y al vehículo de Pancho Villa.
 
Sin embargo, existe también una versión que dice que fue compuesta por las tropas constitucionalistas al General Victoriano Huerta —que se dice consumía marihuana— en son de burla y como vehículo perfecto para ridiculizarlo
 

domingo, 12 de julio de 2015

El exilio de Colón



Cuando tenemos dificultades para explicar el presente, podemos hacer dos cosas. Sumergirnos en el pasado y tratar de hallar allí las respuestas y si no las encontramos nos atalonamos en que "todo tiempo pasado mejor" y vivimos de la nostalgia.

O soñar con un futuro maravilloso que nos quite el ahogo del momento y nos mueva a la construcción de un destino mejor, o dejar que el barco se hunda con la mirada puesta en el horizonte que nunca llegará.

En la vida personal nos pasa esto, en nuestra historia como pueblo nos ha pasado.

¿Dónde estamos hoy?

Viendo la foto que muestra como la estatua de Colón abandona su lugar detrás de la Casa Rosada para ir a su exilio en Mar del Plata, para su reemplazo por la de Juana Azurduy, se siente algo de desconcierto.

¿Nostalgia o utopía?

Si estamos reivindicando los valores de los patriotas que nos dieron la independencia bienvenida la mudanza, pero atenti: también quiero el sacrificio, la decencia, el coraje, la austeridad, el desapego de lo material, el altruismo, la generosidad, el patriotismo, el horror a la mentira, el valor de la palabra, etcétera, etcétera de los Belgrano, de San Martín, del Almirante Brown, de Lavalle, de Artigas, de Güemes,  y tantos otros. Y de Juana Azurduy también.

Pero me confundo. Recuerdo que Louis Vouiton no es un cacique pampa y que los chinos que construyen una base militar en la Patagonia no son mapuches. Y que Amado no morirá ni pobre ni en el exilio.

En la mirada de Colón, leo un pensamiento: ¿Cómo mierda hicieron para llegar a esto?