Vaya a saber Dios porqué la vida de muchos seres geniales del arte ha tenido como contracara el dolor, la soledad, la enfermedad, el desamor, la locura.
Quizás sea el modo de conmover la fibra del corazón y sacar de él toda su potencialidad.
Tras la muerte de Ludwig Van Beethoven, en 1827, se encontraron entre sus papeles tres cartas de amor escritas un mismo día (por la mañana, tarde y noche), a una mujer de la que no se indicaba su nombre, y a la que el compositor se dirigía como "Mi amada inmortal": la primera comenzaba con las palabras "Mi ángel, mi todo, mi yo: sólo unas pocas palabras escritas a lápiz..."
Parece que nunca fue enviada, aunque también podría tratarse de una copia. Aunque no se indica la fecha, por la indicación de estar escrita "un lunes 6 de julio" los historiadores dan la fecha de 1812 como más probable. La película se centra en la búsqueda de Anton Felix Schindler por la única heredera de Beethoven, a quien según el argumento deja la posesión de todos sus bienes, sin embargo la búsqueda no es fácil, ya que no hay pista alguna de quién es en realidad la persona en cuestión.
Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza del cielo se abre como una boca de muerto. Tiene mi corazón un llanto de princesa olvidada en el fondo de un palacio desierto.
Tengo miedo -Y me siento tan cansado y pequeño que reflojo la tarde sin meditar en ella. (En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño así como en el cielo no ha cabido una estrella.)
Sin embargo en mis ojos una pregunta existe y hay un grito en mi boca que mi boca no grita. ¡No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste abandonada en medio de la tierra infinita!
Se muere el universo de una calma agonía sin la fiesta del Sol o el crepúsculo verde. Agoniza Saturno como una pena mía, la Tierra es una fruta negra que el cielo muerde.
Y por la vastedad del vacío van ciegas las nubes de la tarde, como barcas perdidas que escondieran estrellas rotas en sus bodegas.
Ví la Dolce Vita siendo muy joven. No entendí ni medio, me pasó con casi todas las películas de Fellini que vi en aquellos años. Me deslumbraron pero no las comprendí.
Es una deuda que tengo conmigo: volver a ver la Dolce Vita, Amarcord, La Ciudad de las Mujeres, entre otras. Ahora que tengo camino hecho, creo que puedo encontrarles un sentido. Como ocurre con otras cosas, hay películas que requieren que uno haya vivido para tener ojos que puedan ver
No obstante la fuerza de las imágenes han dejado en mis recuerdos impresiones que se han ido revelando como si fueran fotografías en el cuarto de revelado, desde lo oscuro hacia la claridad.
El grandioso Marcello Mastroianni con Anita Ekbert, en la Fontana di Trevi, en una mezcla de erotismo y sensibilidad increíbles.
Muchísimos años después, nuestra querida China Zorrilla, emulando a la sueca, en la misma fuente. Elsa y Fred, otra película hermosa, sencilla, con una historia de amor loca pero adorable.
Un tangazo, una bella mujer y un actor monumental.
Cuando empecé a ver a esta película, allá lejos y hace tiempo, tuve cierto prejuicio con el título. Me imaginé una cosa romanticona que seguramente terminaría mal estando Al Pacino de por medio.
Gran y grata sorpresa. Una excelente película. Aquí, una escena memorable del cine.
Dicen que del ridículo no se vuelve. Aquí una excepción.
John Travolta fue protagonista de este esperpento llamado "Fiebre del Sábado por la Noche". Recordando estas escenas uno no puede creer que sea la misma persona que hizo "Face Off" (conocida en esta tierra como Contracara o Cara a Cara).
Pero el recuerdo va por otro lado, la música. Los temas de la banda musical de esta película son de los grandiosos Bee Gees.
Música disco, el recuerdo me lleva a los primeros cumpleaños de 15 a los que fui.
Con esto bailábamos ... y los más audaces intentaban copiar los pasitos. El cine es tan genial que ni siquiera necesita ser bueno para que pueda ser evocado con emoción.
He tenido la dichosa oportunidad de ver mucho y buen cine. Particularmente recuerdo la época de la secundaria, como no me gustaba ir a bailar, casi siempre que había algo de dinero iba al cine con los amigos de aquellos años.
En el cine Micro Anteón, de calle Sarmiento, y en el otro que ahora es la sala Pau Casals, calle Entre Rios, te dejaban entrar a ver las pelis prohibidas para menores. Una especie de resistencia a la censura.
Esto nos permitió ver grandes películas que por mostrar medio culo, eras catalogadas como "prohibidas para menores de 18". En otras salas te sacaban cagando si eras menor.
Hubo iba siempre la ilusión de ver una orgía, y creo que nunca pasamos de un cuarto de teta o un besito de ocho segundos.
Seguramente algún coronel estaba convencido que el futuro de la patria dependía de esto.
En fin, pasaron muchos años y tengo ganas de recordar algunas cosas.
Hoy quiero empezar con una escena de altísimo contenido erótico que causó mucho revuelo y que hizo que millones de hombre fuéramos a ver ese bodrio mayúsculo que fue "Nueve Semanas y Media".
Lo único rescatable, con el fondo musical de Joe Cocker.
Caballeros, volvamos a verla con el mismo entusiasmo, aunque ahora sabemos que no se ve un carajo.
Tanta lágrima, tanta queja, tanta invocación a la justicia, finalmente me han puesto a pensar.
¿Cómo me sentiría si mi Boquita hubiera perdido, con dos goles dudosos o directamente ilégitimos? Seguramente estaría a las puteadas y muy caliente denunciando la confabulación de Central y Scioli para cagarle la vida a Macri y a Boca.
(Una pequeña digresión: el partido lo presencié en la cancha, así que la transmisión televisiva la ví al otro día. No puedo creer lo que escuché. Estoy convencido que estos imbéciles de relatores y comentaristas tenían en la cabeza que cada vez que hacían un comentario eran parte de la campaña contra Macri. Todo lo de Central maravilloso, todo lo de Boca horrible, ¡cuánta mierda!).
Volvamos al tema.Tengo a mi favor que cuando mi equipo fue eliminado de la Libertadores por el delincuente que le tiró gas pimienta a las gallinas, yo estuve de acuerdo con la sanción. Es más creo que tendría que haber sido mucho más grave. Soy de Boca, no hincha de la barra. Y es claro que mientras el fútbol esté manejado por estos personajes, se seguirá matando el juego para que quede sólo el negocio. Negocio para pocos, que muchos aplauden.
Esta insignificancia, que es un partido de fútbol, pone de relieve, por si hiciera falta, nuestro fracaso como sociedad.
¿Exagero?. Ojalá esté profundamente equivocado, pero creo que no.
Se ha internalizado como un mandamiento que no importa el bien como valor ni como una guía de los comportamientos deseables. Está bien lo que me beneficia y lo que me perjudica está mal. ¿Y no es así acaso? Sí, pero a cambio de que este juicio sea valedero para todos (y todas) en todo (y toda) momento. Parecería que no es posible.
Una sociedad a la que le da lo mismo el bien que el mal, está condenada a ser gobernada por dictadores, que le terminarán diciendo qué está bien y qué está mal, qué hay que hacer y qué no, quiénes son los buenos y quienes los malos, y que con seis pesos por día se puede comer (agregar la inflación del Indec, tres pesos más). Se llama relato y esto ocurre en la Argentina de hoy.
Si el árbitro es un villano porque me cagó mal, también era un villano cuando me benefició cagando a mi rival. Me asusta y mucho que esto no se vea así.
Dos vídeos: en uno en el que se ve como el super villano era un super héroe, dedicado a mis amigos "sina" que están muy apenados. En el otro, están las lamentables explicaciones (?) de Arruabarrena después de la eliminación de Boca en la Libertadores.
Moral reversible.
De un lado está el bien, del otro el mal. El criterio, como se me canta el culo.
Pero no se olviden que esto se complementa con la ley del gallinero. En esta, a Central le tocó el palo de abajo.
Dos minutos y cuarenta y siete segundos que explican porque no puedo votar K. Pero no se confundan, no es por las ideas o por las medidas que se tomaron. Es por la mentira.
Acabo de cumplir con una de las pocas instituciones que quedan en pie, ir a votar. Quizás, como dicen los anarcos - no confundir con los narcos - si sirviera para algo estaría prohibido.
De todos modos, es una de las pocas cosas aun respetables que tiene esta democracia berreta y sin república que nos hemos sabido conseguir entre todos.
No señora, no es sólo mérito suyo. Todos (y todas) hemos trabajado afanosamente para esto. Es cierto, que algunos han afanado más que otros. Este sí, es su mérito.
Mientras volvía para casa, me acordé de este muy viejo tema que cantaba Mercedes Sosa, para mejor en una versión hecha en La Habana en 1974.
En fin, todavía soñamos despertar de la pesadilla.
Dentro de una semana, probablemente, todo esté consumado.
Quizás gane uno en primera vuelta, quizás haya dos que vayan a una especie de "pan y queso" que la constitución llama balotaje y que tenemos desde 1994 y que nunca usamos.
No elegimos presidentes, elegimos monarcas, nos gusta darles la suma del poder público y para eso nada mejor que una gran mayoría.
En todo caso, me dá lo mismo. La república con justicia social que es lo que yo quisiera para esta patria, no está discusión. Bah, a casi nadie le interesa.
Dolar quieto, inflación controlada y muchas cosas para comprar en cuotas, eso sí que sean para todos y todas. Precios cuidados y fútbol para todos (y todas), la genial readaptación de los K al viejo pan y circo de los romanos.
En un texto anterior de este blog, publicado el 25 de Mayo pasado expresaba Perdón por la autoreferencia):
"¿Será posible que los hombres y mujeres que quieren vivir en una república democrática con libertad y justicia social hagan a un lado sus intereses y diferencias, aún teniendo que apretarse la naríz, y puedan hacer otra revolución?
Estamos a meses de las elecciones. Una nueva patria no se juega en quien gane las elecciones, ya sabemos que ninguno tiene un liderazgo moral que nos convoque a todos.
Pero tengo una esperanza, tal vez la última, que el que gane convoque a un gobierno de unidad nacional. Tengo hasta octubre para descubrir cual de los candidatos se atrevería."
Ha llegado octubre. Qué pase rápido porque toda esta pirotecnia electoral nos distrae y nos hace perder tiempo. No importa quien gane. Son más de los mismo, quizás con mejores modales, no tan ladrones, no tan mesiánicos. Ninguno se propone refundar la república, de ahí el esfuerzo en repetir con un mantra que no van a tocar ninguno de los derechos obtenidos en la deKada ganada. Es decir, nadie va a ir preso.
El cambio sos vos, soy yo. Dejémonos de joder. Como dicen los delirantes anarquistas, si votar sirviera para cambiar algo, estaría prohibido.
Esta mañana me encontré con mi amigo Hugo. Estuvimos en El Cairo, y prolijamente fuimos desgranando los misterios de la vida mientras tomábamos café con medialunas.
Después de un par de horas, y cuando yo no había misterios por descular, fuimos a caminar por la peatonal.
Allí caímos en la cuenta que estamos a una semana de las elecciones. No fue el fervor de las masas preparando la gran fiesta cívica del domingo que viene lo que nos alertó, sino el sinfín chicos y chicas repartiendo votos y folletos, de todos los colores, de todos los olores. Algunos nauseabundos.
Como caballeros que somos, recibimos los papelitos con una sonrisa y dando las gracias y los tiramos en el primer tacho de la basura que encontramos. Claro eso fue la primera cuadra, en el segundo solo nos limitar a contestar con cara de ojete: "No, gracias".
Al final de la peatonal, enfrente de la Bolsa de Comercio, nos sorprendió el sonido de una orquesta y mucha gente mirando. Nos acercamos y era la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil El Triángulo.
"La Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil “El Triángulo” es un Proyecto Social a través del arte, que intenta que los niños no abandonen la escuela, no estén en las esquinas y que sean capaces ser sujetos participativos, responsables, cooperativos, lo cual hace a la práctica misma de una orquesta y del tocar en conjunto: compartir atriles y partituras, sonar “con el otro” y no “por sobre el otro”, no hay mejores ni peores sino que existen instrumentistas que interpretan distinto." (http://orquestaeltriangulo.blogspot.com.ar/)
Ver esos chicos - algunos muy pequeños - tocando sus instrumentos, haciendo suya la música me llenó el alma.
Algunas fotos que tomé con el celular:
Estaban allí recaudando dinero con la venta de unos bonitos porque necesitan construir un salón para poder ensayar, guardar los instrumentos.
Todo esto, a escasos metros donde los que dicen que nos van a resolver todos nuestros problemas, despliegan sus aparatos electorales pero no tienen ojos ni corazón para estos pibes.
Hay que votar, elijamos ayudar a estos chicos con sus sueños (www.fonbec.org.ar, coordinadora Inés Risso 0341 153767247).
A los otros hay que botarlos. Tiralos a la mierda que es el lugar en el que deben estar.
No es que piense que el mundo esté pasando un buen momento, es más creo que es una verdadera mierda lo que está ocurriendo.. Pero hoy tenga ganas y esperanzas que pueda mejorar.
"Esperar contra toda esperanza", es de un texto de San Pablo y lo aplica al patriarca Abraham, quien creyó contra toda esperanza que sería padre de una gran nación en la tierra que el Señor le iba dar a su descendencia. Viejo y sin hijos no vaciló y se puso en camino. Y no fue defraudado.
Por los pibes como los de este vídeo, tenemos la obligación de ponernos en camino aunque sea contra toda esperanza y contra toda razón.
Un maravilloso mundo
Veo arboles verdes , rosas rojas tambien
los veo florecer , para mi y para ti
y pienso que es un maravilloso mundo
Veo cielos de azul y nubes de blanco
El dia glorioso y brillante, la oscura noche sagrada
y pienso que es un maravilloso mundo
Los colores del arcoiris son tan hermosos en el cielo
son tambien las caras de las personas que van por ahi
Veo amigos estrechandose las manos diciendo ¿como estas?
Cuando me veo en tiempo de problemas La Madre María viene hacia mi, Hablándome sabiamente, "déjalo ser". Y en mis horas de oscuridad Ella se para justo en frente mío Hablándome sabiamente, "déjalo ser". Déjalo ser, déjalo ser, Hablándome sabiamente, "déjalo ser".
Y cuando la gente de corazón roto Que vive en este mundo, se pone de acuerdo, Allí habrá una respuesta, "déjalo ser". Aunque quizás ellos puedan estar separado Igual hay una chance que ellos verán, Habrá una respuesta, "déjalo ser". Déjalo ser, déjalo ser, Habrá una respuesta, "déjalo ser".
Y cuando la noche está nublada Todavía hay una luz que brilla sobre mi, Brilla hasta la mañana, déjalo ser. Me despierto con el sonido de la música, La Madre María viene hacia mi Hablándome sabiamente, "déjalo ser". Déjalo ser, déjalo ser, Habrá una respuesta, déjalo ser. Déjalo ser, déjalo ser, Hablándome sabiamente, "déjalo ser".
"Intentemos de nuevo abrevar en la poesía. Es que entre
el discurso político y su auditorio, se establece hoy un doble equívoco: el
discurso cree que habla el lenguaje del pueblo; y el pueblo, que escucha el de
la política. La soledad gesticulante de la tribuna es, entonces, total e
irrevocable. Es una soledad todavía sin salida y sin porvenir. Tal vez debamos
inspirarnos primero en la poesía, para recién entonces encarar, con ese
espíritu, la política." Alejandro Pandra: "Origen y destino de la
patria", 2013.
Soy nieto de extranjeros que vivieron mirando el Mediterráneo. Ese mismo mar que se ha convertido en tumba de miles de personas. Mi historia también podría haber quedado enterrado en las azules aguas.
No creo que ninguna persona de buena leche pueda olvidar esta imagen. Era un niño sirio que murió en una playa griega, su nombre Aylan Kurdi.
Hoy en el mundo se ha escrito mucho y muy bueno sobre esto, parece que todavía hay una veta de humanidad que por lo menos es capaz de horrorizarse.
Yo quisiera llamar la atención sobre los Aylan que viven en mi ciudad, en Rosario. ¿Niños sirios? No, cabecitas negras como algún subhumano los definió alguna vez.
Los desplazados no solo son los que la guerra empuja al exilio o a la muerte. Están los nuestros, los que la miseria empuja a la nada.
Y los ves paraditos en las esquinas, haciendo monerías por una moneda.
O tirando un carrito para juntar basura.
A veces, en alguna plaza con los ojos perdidos por el pegamento.
En realidad ya no los vemos. El paisaje urbano los absorbió. Un perrito nos llama más la atención. De hecho que alguno se conduele, y se lo lleva.
A ellos nadie los lleva ... bueno, la muerte se los va a llevar más temprano que tarde.
No será cruzando un mar glamoroso, ni llegando a playas doradas, ni con sueños de una vida mejor.
Se irán apagando de a poco, como se apaga una vela. Algunos dejarán como legado una noticia en el diario La Capital, los más, simplemente desaparecerán. Y no habrá ni madres ni ronda de los jueves que los reclame.
Si te conmueve esta foto que ya es lejana, te pido que en memoria de Aylan empezamos a rescatar a nuestros niños naúfragos, esos que no vemos, pero que están.
Polaco, Astor, Aldo, un poco de poesía, la realidad nos abruma.
Por allá en el 83, con mis muy felices 19 años y en los albores de la vuelta a la democracia, me acuerdo que me gustaba hostigar a mis amigos diciéndoles que yo pertenecía a las tres indudables mayorías de la Argentina: católico, peronista e hincha de Boca.
¡La puta que lo parió que lejos que estoy de esas mayorías!
A excepción de mi amado Boquita, que seguimos siendo la mitad más uno, el resto se fue a la mierda.
Los católicos se cuentan con los dedos de una mano, y tengo mis serias dudas que yo figure en esa lista. No al menos como militaba en aquellos años. Aunque debo decir que a los seguidores de Jesús nos viene mucho mejor una la idea de la insignificancia y la pobreza. Cuando somos muchos nos dejamos arrastrar por el poder y ahí la cagamos. Son los famosos genes de Constantino que quedaron en nuestra casa. Jesús no tiene nada que ver con eso. Pero esto es harina de otro costal. Por ahora me quedo conque el modo de vivir "católico" ya no expresa a nuestro pueblo. Ha sido reemplazado por el secularismo. Si les interesa pueden leer a Juan Pablo II (que no es santo de mi devoción) pero que en su tiempo hablaba mucho de esto.
¿Que pasó con el peronismo? ¿No sigue siendo mayoría y gobierno? Y sí. Desde el 83 ha gobernado como 25 años. Pero yo ya no tengo esta sintonía. Todavía cuando veo los discursos del Viejo y sus plazas llenas del pobrerío me emociono. Fui peronista de Perón. Dejé el peronismo cuando el Sultán de Anillaco firmó los indultos. Le banqué la alianza con la derecha económica pero perdonar asesinos irredentos no. Y miles nos fuimos a todos esos engendros frentes grandes, alianzas dudosas y otras linduras. La mayoría volvió y se hizo K. Yo no pude, y lo pensé, pero no pude. No me gusta que maten, tampoco que mientan ni que roben. Y así me fui quedando solito. Esta democracia sin república va camino a una módica dictadura de ladrones y oportunistas. Cuando digo dictadura no comparo con Videla, no soy tan pelotudo. Sino que me refiero a ese cada vez más extendido relato oficial según el cual los que pensamos distinto o no estamos de acuerdo somos infames traidores de la patria. Ni siquiera son originales todas las dictaduras, las feroces y las blanditas, abominaron del que piensa fuera del pensamiento único. Pero cuando entré al cuarto oscuro, tanto en las provinciales como a las nacionales, no encontré mis sueños y esperanzas. Mucho garabato, nada de república. Y me tapé la nariz y manotié papeles que me dan vergüenza. No tengo quien me exprese. Apenas la loquísima Lilita cuando repite como un mantra que necesitamos un nuevo pacto republicano. Más minoría imposible. Gane quien gane, yo quedo enfrente. Con más o menos asco, pero enfrente. Así que como buena e insignificante minoría electoral me dedicaré a gritarles a todos que está mal matar, robar, mentir y cagar a los pobres. Es el muy humilde rol que me ha quedado. Mientras todos aplauden y se babean con el poder, un grupete de caras de braguetas estaremos allí para taladrarles la cabeza. Ser minoría tiene una ventaja: dentro de unos años voy a poner más cara de forro que la que ya tengo y les diré: les avisé. Y en el día del abogado, finalizo con una frase de me amado Don Manuel Belgrano: “Me hierve la sangre, al observar tanto obstáculo, tantas dificultades que se vencerían rápidamente si hubiera un poco de interés por La Patria.”
«La cucaracha» es una canción
folclórica tradicional de origen español, que posteriormente fue popularizada
en México durante la revolución mexicana. Se trata de un corrido español con letra
haciendo alusión al enfrentamiento entre españoles y moros. Se cree que la
canción es posiblemente de procedencia andaluza.
Fue una de las canciones que
mayor popularidad adquirió durante la revolución mexicana, la cual era además
la favorita de los «villistas», aunque su aparición en México es anterior a la
intervención francesa.
En Monterrey, donde resurgió y
fue adoptada por las tropas que luego la extenderían al ejército de Pancho
Villa, llegó a transformarse en himno de guerra contra Victoriano Huerta, del
que se dice era muy bebedor de coñac y fumador de marihuana
No tiene una letra particular,
sino que siempre son adaptaciones a la época y al lugar. Uno de los estribillos
más populares de la versión mexicana dice:
La cucaracha, la cucaracha
ya no quiere caminar;
porque le falta, porque le falta
marihuana que fumar.
En la mayoría de países de habla
hispana a fin de evitar hacer alusión a la planta de cannabis se suele, con
bastante frecuencia, cambiar la última estrofa por una que dice: la patita de
atrás.
Una de las variopintas leyendas
sobre el origen de la canción en México cuenta que, cuando Pancho Villa viajaba
junto con sus guardias en un Ford T, dado que sus brazos y piernas sobresalían por
todas direcciones, se decía que el vehículo parecía una cucaracha. Por ello,
algunos versos de «La cucaracha» hacen referencia a la pandilla y al vehículo
de Pancho Villa.
Sin embargo, existe también una versión que dice
que fue compuesta por las tropas constitucionalistas al General Victoriano
Huerta —que se dice consumía marihuana— en son de burla y como vehículo
perfecto para ridiculizarlo